jueves, 12 de septiembre de 2013

Protagonistas masculinos y femeninos

En primer lugar, don Álvaro es un joven adinerado que proviene de las Indias. Podemos apreciar una evolución en su personalidad, al principio de la obra observamos a un don Álvaro enamorado:
“¡Ángel consolador del alma mía!...
¿Van ya los santos cielos
a dar corona eterna a mis desvelos?...
Me ahoga la alegría
¿Estamos abrazados
para no vernos nunca separados?...
Antes, antes la muerte
que de ti separarme y que perderte.” (v.245 pág. 63)

Pero, analizamos como este personaje pasa de ser un enamorado capaz de hacer cualquier cosa por su amada, a ser un fugitivo infeliz que busca la muerte para librarse de las desdichas pasadas:

“¿De veras?
Con el alma lo agradezco,
y el interés de los jefes me honra y me confunde a un tiempo.
Pero, ¿por qué han de empeñarse
militares tan excelsos
en que una excepción se haga
a mi favor de un decreto
sabio, de una ley tan justa,
a que yo falté el primero?
Sirva mi pronto castigo
para saludable ejemplo.
¡Muerte es mi destino, muerte,
porque la muerte merezco,
porque es para mí la vida
aborrecible tormento!
Mas, ¡ay de mí, sin ventura!,
¿cuál es la muerte que espero?
La del criminal, sin honra,
¡¡en un patíbulo!! ¡¡Cielos!!”. (v. 1735-1750, págs. 154-155).

Don Félix se asemeja al personaje de Don Juan Tenorio en la novela de Zorrilla, coincide con él en su físico, en su audacia y en su cinismo. Se ríe de la mujer a la que enamora para que esta sufra tal desdicha que le desencadene en la muerte. Es un personaje arrogante. Se enfrenta a Dios (característica propia de la época), y cree poder estar por encima de Dios y del diablo por lo que su final trágico acaba en la muerte:
“Mas antes decidme si Dios o el demonio
me trajo a este sitio, que quisiera ver
al uno o al otro, y en mi matrimonio
tener por padrino siquiera a Luzbel:”. (v. 1545, pág. 117).
En cuanto a las enamoradas, doña Leonor se muestra como un ejemplo clave de la mujer de la época: bella, sensible y obediente a sus padres. Encontramos descripciones de ella al principio de la obra.  Encuentra en la religión su apoyo para superar su amor, refugiándose en una ermita para expiar sus pecados. Es una mujer que expresa abiertamente su amor, sin recelo:
“Mi dulce esposo, con el alma y vida
es tuya tu Leonor; mi dicha fundo
en seguirte hasta el fin del ancho mundo.
Vamos; resuelta estoy, fijé mi suerte,
Separarnos podrá solo la muerte”. (v. 340, págs. 68-69).

Podemos decir que Elvira, se presenta como el prototipo de mujer romántica, por su entrega completa al amor hasta el punto máximo que es la muerte. Ama irracionalmente a don Félix, no tiene el poder suficiente como para afrontar su desdicha y muere de pena y dolor tras escribirle una carta:
“Adiós por siempre, adiós: un breve instante
siento de vida, y en mi pecho el fuego
aún arde de mi amor; mi vista errante
vaga desvanecida…¡calma luego,
oh muerte, mi inquietud!...¡Sola…expirante!...
Ámame: no, perdona: ¡inútil ruego!
¡Adiós! ¡adiós! ¡tu corazón perdí!
Todo acabó en el mundo para mí!”
“Así escribió su triste despedida
momentos antes de morir, y al pecho
se estrechó de su madre dolorida,

que en tanto inunda en lágrimas su lecho.” (v. 410-415, pág. 69)

No hay comentarios:

Publicar un comentario