La obra de Espronceda se caracteriza por el uso de muchos adjetivos para las
descripciones pero también recursos estilísticos muy importantes como la
aliteración o los encabalgamientos para dar juego a los versos. Representada en
un escenario fúnebre, donde la noche, el amor y la muerte están entrelazados.
Abundantes palabras como “fantasmas”, “tumbas”, “cementerio”, “lóbrego”… La
obra comienza describiendo el escenario en el que se va a desarrollar la
acción:
“Era más de
media noche,
antiguas historias
cuentan,
cuando en
sueño y en silencio
lóbrego
envuelta la tierra,
los vivos
muertos parecen,
los muertos la
tumba dejan…”. (v.5 pág 55).
En el caso de Don
Álvaro, observamos claramente que el autor emplea las características del
teatro romántico frente a las normas neoclásicas de las tres unidades. La
unidad de espacio se desarrolla en Sevilla y sus alrededores, en el pueblo de
Hornachuelos (Córdoba), en Italia (Veletri y sus alrededores) y terminará en
España de nuevo. En cuanto a la unidad de tiempo, la obra se desarrolla a lo
largo de más de cinco años (cinco jornadas). Se mezclan la prosa y el verso y
destaca, como ya hemos indicado, la escenografía.
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