jueves, 12 de septiembre de 2013

Como conclusión...

Hemos podido comprobar que las diferencias y las semejanzas que encontramos en ambas obras corresponden a las características fundamentales de la época y que la idea principal es el amor imposible, un amor trágico que desencadena en una tragedia, generalmente la muerte. Podemos observar cómo Elvira muere de amor y doña Leonor se refugia en una ermita para evadirse de este amor cruel e imposible y luchar contra él.

Comprendemos el estilo y la forma de escribir de cada autor teniendo en cuenta sus experiencias vividas, tanto Espronceda como Ángel de Saavedra han estado condicionados por un contexto social y político complicado debido a las emigraciones y ello les ha servido para completar sus obras bajo el punto de vista de unos ideales Románticos europeos y dar al lector una concepción perfecta de la época.

Gracias a todos aquellos a los que les haya interesado mi blog. 

Escenarios y estilos

La obra de Espronceda se caracteriza por el uso de muchos adjetivos para las descripciones pero también recursos estilísticos muy importantes como la aliteración o los encabalgamientos para dar juego a los versos. Representada en un escenario fúnebre, donde la noche, el amor y la muerte están entrelazados. Abundantes palabras como “fantasmas”, “tumbas”, “cementerio”, “lóbrego”… La obra comienza describiendo el escenario en el que se va a desarrollar la acción:
“Era más de media noche,
antiguas historias cuentan,
cuando en sueño y en silencio
lóbrego envuelta la tierra,
los vivos muertos parecen,
los muertos la tumba dejan…”. (v.5 pág 55).


En el caso de Don Álvaro, observamos claramente que el autor emplea las características del teatro romántico frente a las normas neoclásicas de las tres unidades. La unidad de espacio se desarrolla en Sevilla y sus alrededores, en el pueblo de Hornachuelos (Córdoba), en Italia (Veletri y sus alrededores) y terminará en España de nuevo. En cuanto a la unidad de tiempo, la obra se desarrolla a lo largo de más de cinco años (cinco jornadas). Se mezclan la prosa y el verso y destaca, como ya hemos indicado, la escenografía. 

Protagonistas masculinos y femeninos

En primer lugar, don Álvaro es un joven adinerado que proviene de las Indias. Podemos apreciar una evolución en su personalidad, al principio de la obra observamos a un don Álvaro enamorado:
“¡Ángel consolador del alma mía!...
¿Van ya los santos cielos
a dar corona eterna a mis desvelos?...
Me ahoga la alegría
¿Estamos abrazados
para no vernos nunca separados?...
Antes, antes la muerte
que de ti separarme y que perderte.” (v.245 pág. 63)

Pero, analizamos como este personaje pasa de ser un enamorado capaz de hacer cualquier cosa por su amada, a ser un fugitivo infeliz que busca la muerte para librarse de las desdichas pasadas:

“¿De veras?
Con el alma lo agradezco,
y el interés de los jefes me honra y me confunde a un tiempo.
Pero, ¿por qué han de empeñarse
militares tan excelsos
en que una excepción se haga
a mi favor de un decreto
sabio, de una ley tan justa,
a que yo falté el primero?
Sirva mi pronto castigo
para saludable ejemplo.
¡Muerte es mi destino, muerte,
porque la muerte merezco,
porque es para mí la vida
aborrecible tormento!
Mas, ¡ay de mí, sin ventura!,
¿cuál es la muerte que espero?
La del criminal, sin honra,
¡¡en un patíbulo!! ¡¡Cielos!!”. (v. 1735-1750, págs. 154-155).

Don Félix se asemeja al personaje de Don Juan Tenorio en la novela de Zorrilla, coincide con él en su físico, en su audacia y en su cinismo. Se ríe de la mujer a la que enamora para que esta sufra tal desdicha que le desencadene en la muerte. Es un personaje arrogante. Se enfrenta a Dios (característica propia de la época), y cree poder estar por encima de Dios y del diablo por lo que su final trágico acaba en la muerte:
“Mas antes decidme si Dios o el demonio
me trajo a este sitio, que quisiera ver
al uno o al otro, y en mi matrimonio
tener por padrino siquiera a Luzbel:”. (v. 1545, pág. 117).
En cuanto a las enamoradas, doña Leonor se muestra como un ejemplo clave de la mujer de la época: bella, sensible y obediente a sus padres. Encontramos descripciones de ella al principio de la obra.  Encuentra en la religión su apoyo para superar su amor, refugiándose en una ermita para expiar sus pecados. Es una mujer que expresa abiertamente su amor, sin recelo:
“Mi dulce esposo, con el alma y vida
es tuya tu Leonor; mi dicha fundo
en seguirte hasta el fin del ancho mundo.
Vamos; resuelta estoy, fijé mi suerte,
Separarnos podrá solo la muerte”. (v. 340, págs. 68-69).

Podemos decir que Elvira, se presenta como el prototipo de mujer romántica, por su entrega completa al amor hasta el punto máximo que es la muerte. Ama irracionalmente a don Félix, no tiene el poder suficiente como para afrontar su desdicha y muere de pena y dolor tras escribirle una carta:
“Adiós por siempre, adiós: un breve instante
siento de vida, y en mi pecho el fuego
aún arde de mi amor; mi vista errante
vaga desvanecida…¡calma luego,
oh muerte, mi inquietud!...¡Sola…expirante!...
Ámame: no, perdona: ¡inútil ruego!
¡Adiós! ¡adiós! ¡tu corazón perdí!
Todo acabó en el mundo para mí!”
“Así escribió su triste despedida
momentos antes de morir, y al pecho
se estrechó de su madre dolorida,

que en tanto inunda en lágrimas su lecho.” (v. 410-415, pág. 69)

Aspectos de la época

En el caso de José de Espronceda,  conocemos que tuvo una vida política y literaria agitada. Su exilió a Portugal, Inglaterra y Francia le permitió conocer mejor el Romanticismo europeo y así crear composiciones en la que se mezclan géneros y esquemas métricos. Representó, por lo tanto, la primera figura señera del primer romanticismo español; supuso el ideal de hombre romántico de la época. Su constante conflicto con el mundo queda reflejado en la obra que vamos a estudiar, “Es estudiante de Salamanca” :
“ y aquellos placeres, que el triste ha perdido,
no huyeron del mundo, que en el mundo están,
y él vive en el mundo do siempre ha vivido,
y aquellos placeres para él no son ya!!!”
(v. 860, pág 95)
Por otro lado, Ángel de Saavedra tendrá importantes cargos que le permitirán desarrollar su carrera literaria. Su destierro se produce una vez restaurada la monarquía absolutista de Fernando VII, por lo que tuvo que salir de España para escapar a la última pena. Su estancia en Londres desde 1824 hasta 1825 le permite conocer el inicio del Romanticismo entre los españoles de la emigración, como en el caso de José de Espronceda. Los poemas de Saavedra escritos en Londres como “El desterrado”, “El sueño del proscrito” o “Florinda” muestran ya la nueva sensibilidad romántica. En su regreso a España tras la muerte de Fernando VII en 1833 es cuando el autor escribe este drama que vamos a estudiar “Don Álvaro o la fuerza del sino” como síntesis de todas las reglas de este nuevo movimiento literario.
Podríamos distinguir el trabajo de Ángel de Saavedra como una especie de obras envueltas en lo exquisito, lo estético y sobretodo lo aristocrático, que se contrapondría al pensamiento revolucionario y progresista de Espronceda.
La relación que guarda el Romanticismo con las obras la vemos reflejada claramente en los personajes. Unos personajes que pertenecen a distintas clases sociales, por lo que vemos claramente una sociedad estructurada según la economía, que será el motor principal y a través de él el hombre ocuparán un puesto u otro. Los personajes se ven representados como héroes y heroínas característicos de ambos géneros románticos, tanto la poesía en el caso de “El estudiante de Salamanca” como en el teatro en el caso de “Don Álvaro o la fuerza del sino”. Las mujeres, representadas como heroínas, preferirán la muerte que la ausencia de su enamorado. Los protagonistas estarán cargados de valores como la pasión y la nobleza. Expresarán sus sentimientos abiertamente:
“Que es la razón un tormento,
y vale más delirar
sin juicio, que el sentimiento
cuerdamente analizar,
fijo en él el pensamiento.” (“El estudiante de Salamanca” v.300 pág 95).

“¡Infeliz de mí!...¡Dios mío!
¿por qué un amoroso padre,
que por mí tanto desvelo
tiene, y cariño tan grande,
se ha de oponer tenazmente
(¡ay, el alma se me parte!...)
a que yo dichosa sea
y pueda feliz llamarme?...
¿cómo quien tanto me quiere
puede tan cruel mostrarse?
Más dulce mi suerte fuera
si aún me viviera mi madre.” (“Don Álvaro o la fuerza del sino” v.90-100 pág 56-57).

El tema del amor está presente en ambas obras, un amor trágico que desencadenará en la muerte. En el caso de la obra de José de Espronceda, Don Félix enamora a doña Elvira, le quita su honra, se cansa de ella y le abandona. Doña Elvira le escribe una carta y finalmente muere de pena y dolor. Por otro lado, la obra de Ángel de Saavedra es considerada como una fatalidad en toda regla, se producen más muertes como la del padre de doña Leonor y su hermano, en manos de don Álvaro. Doña Leonor se refugia en la ermita para expiar sus pecados.
Debemos señalar un pequeño detalle que será otra característica fundamental de la época, y es que en la obra de “Don Álvaro o la fuerza del sino”, el origen de don Álvaro es desconocido, y es por ello que el marqués se opone a esta relación. En la época los padres decidían con quién debían unirse en matrimonio sus hijas puesto que estos se hacían por conveniencia familiar. No se tenían en cuenta los sentimientos y ello desencadenaba al desamor y la frustración.

Duque de Rivas

 Angel de Saavedra y Ramírez de Baquedano nace en Córdoba el 10 de Marzo de 1791. Hijo de Juan Martín de Saavedra y doña María Dominga Ramírez de Baquedano y Quiñones, marquesa de Andía y Villasinda. Cursó estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid (1802-1806) y allí se despertó su vocación literaria, quizá estimulada por su profesor de Retórica y Poética, Demetrio Ortiz. Formó parte del cuerpo de Guardias de la Real Persona, destino militar y palaciego en consonancia con su prosapia familiar. Huye de Madrid junto con sus hermanos y parten hacia Zaragoza, donde se incorporan al ejército de los patriotas. Se refugia en Málaga y poco después consigue huir a Cádiz, donde resulta herido por las bayonetas francesas en la batalla de Chiclana el 5 de Marzo de 1811. Tras largos viajes regresa a España donde muere su hermano y eso le convierte en Duque de Rivas. En 1834 ingresa en la Real Academia Española y publica “El moro expósito”. En 1835 estrena su drama “Don Álvaro o la fuerza del sino”. Tomó cargos muy importantes como el de embajador de España en Nápoles, ministro de la Real Academia de la Historia y también en la de Bellas Artes de San Fernando y poco más tarde resultó la vuelta a la diplomacia y su actuación de embajador en el París del segundo imperio. Escribe otras muchas obras muy importantes como “Aliatar”, “Lanuza”, “El Duque de Aquitania” y “Malek-Adhel”.  También muchas comedias como “Tanto vales cuanto tienes”, “Solaces de un prisionero” o “Tres noches de Madrid y La morisca de Aajuar”. Muere en Madrid el 22 de Junio de 1865.


José de Espronceda

José de Espronceda es considerado como el poeta más brillante y popular del Romanticismo español. Su lugar de nacimiento está condicionado por un acontecimiento histórico muy importante, el motín de Aranjuez. A consecuencia de este acontecimiento, el teniente coronel Juan de Espronceda tiene que trasladarse con su regimiento de Villafranca de los Barrios a Badajoz, aunque realmente su nacimiento tiene lugar en “los pajares de la Vega” el 25 de Marzo de 1808. Vivió en Madrid durante una época de su vida (concretamente alrededor de 1820) y su paso por la “Academia del Mirto” despierta en él el interés por la poesía. Con tan solo diecisiete años (hacia 1827) emigra a Lisboa y es expulsado por lo que poco después se marcha a Londres. Participó en acontecimientos revolucionarios en París. Inglaterra y Francia ambientarán los sueños y azares del proscrito poeta. A su regreso a Madrid escribirá obras donde reflejará su actividad política, como “El Sol”, “El Huracán” y “El Pensamiento”, de gran importancia. Escribirá otras obras como “El diablo mundo”, “El Ministerio Mendizábal”, “El Siglo” y otras muchas más. Muere en 1842 bajo un gran reconocimiento.


¿El amor en tiempos Románticos?

La función principal de este blog será comparar las diversas perspectivas del amor entre la obra “El estudiante de Salamanca” de José de Espronceda y la obra “Don Álvaro o la fuerza del sino” del Duque de Rivas.

Nuestra intención será reflejar, a modo de análisis, los aspectos del amor y los sentimientos de los personajes principales, tanto femeninos como masculinos, de ambas obras haciendo hincapié en los aspectos fundamentales de la época, con sus características, temas y escenarios más comunes.
El objetivo fundamental será extraer de fragmentos estas ideas para un análisis más claro y un estudio más profundo.