jueves, 12 de septiembre de 2013

Aspectos de la época

En el caso de José de Espronceda,  conocemos que tuvo una vida política y literaria agitada. Su exilió a Portugal, Inglaterra y Francia le permitió conocer mejor el Romanticismo europeo y así crear composiciones en la que se mezclan géneros y esquemas métricos. Representó, por lo tanto, la primera figura señera del primer romanticismo español; supuso el ideal de hombre romántico de la época. Su constante conflicto con el mundo queda reflejado en la obra que vamos a estudiar, “Es estudiante de Salamanca” :
“ y aquellos placeres, que el triste ha perdido,
no huyeron del mundo, que en el mundo están,
y él vive en el mundo do siempre ha vivido,
y aquellos placeres para él no son ya!!!”
(v. 860, pág 95)
Por otro lado, Ángel de Saavedra tendrá importantes cargos que le permitirán desarrollar su carrera literaria. Su destierro se produce una vez restaurada la monarquía absolutista de Fernando VII, por lo que tuvo que salir de España para escapar a la última pena. Su estancia en Londres desde 1824 hasta 1825 le permite conocer el inicio del Romanticismo entre los españoles de la emigración, como en el caso de José de Espronceda. Los poemas de Saavedra escritos en Londres como “El desterrado”, “El sueño del proscrito” o “Florinda” muestran ya la nueva sensibilidad romántica. En su regreso a España tras la muerte de Fernando VII en 1833 es cuando el autor escribe este drama que vamos a estudiar “Don Álvaro o la fuerza del sino” como síntesis de todas las reglas de este nuevo movimiento literario.
Podríamos distinguir el trabajo de Ángel de Saavedra como una especie de obras envueltas en lo exquisito, lo estético y sobretodo lo aristocrático, que se contrapondría al pensamiento revolucionario y progresista de Espronceda.
La relación que guarda el Romanticismo con las obras la vemos reflejada claramente en los personajes. Unos personajes que pertenecen a distintas clases sociales, por lo que vemos claramente una sociedad estructurada según la economía, que será el motor principal y a través de él el hombre ocuparán un puesto u otro. Los personajes se ven representados como héroes y heroínas característicos de ambos géneros románticos, tanto la poesía en el caso de “El estudiante de Salamanca” como en el teatro en el caso de “Don Álvaro o la fuerza del sino”. Las mujeres, representadas como heroínas, preferirán la muerte que la ausencia de su enamorado. Los protagonistas estarán cargados de valores como la pasión y la nobleza. Expresarán sus sentimientos abiertamente:
“Que es la razón un tormento,
y vale más delirar
sin juicio, que el sentimiento
cuerdamente analizar,
fijo en él el pensamiento.” (“El estudiante de Salamanca” v.300 pág 95).

“¡Infeliz de mí!...¡Dios mío!
¿por qué un amoroso padre,
que por mí tanto desvelo
tiene, y cariño tan grande,
se ha de oponer tenazmente
(¡ay, el alma se me parte!...)
a que yo dichosa sea
y pueda feliz llamarme?...
¿cómo quien tanto me quiere
puede tan cruel mostrarse?
Más dulce mi suerte fuera
si aún me viviera mi madre.” (“Don Álvaro o la fuerza del sino” v.90-100 pág 56-57).

El tema del amor está presente en ambas obras, un amor trágico que desencadenará en la muerte. En el caso de la obra de José de Espronceda, Don Félix enamora a doña Elvira, le quita su honra, se cansa de ella y le abandona. Doña Elvira le escribe una carta y finalmente muere de pena y dolor. Por otro lado, la obra de Ángel de Saavedra es considerada como una fatalidad en toda regla, se producen más muertes como la del padre de doña Leonor y su hermano, en manos de don Álvaro. Doña Leonor se refugia en la ermita para expiar sus pecados.
Debemos señalar un pequeño detalle que será otra característica fundamental de la época, y es que en la obra de “Don Álvaro o la fuerza del sino”, el origen de don Álvaro es desconocido, y es por ello que el marqués se opone a esta relación. En la época los padres decidían con quién debían unirse en matrimonio sus hijas puesto que estos se hacían por conveniencia familiar. No se tenían en cuenta los sentimientos y ello desencadenaba al desamor y la frustración.

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