En el caso de José
de Espronceda, conocemos que tuvo una
vida política y literaria agitada. Su exilió a Portugal, Inglaterra y Francia
le permitió conocer mejor el Romanticismo europeo y así crear composiciones en
la que se mezclan géneros y esquemas métricos. Representó, por lo tanto, la
primera figura señera del primer romanticismo español; supuso el ideal de
hombre romántico de la época. Su constante conflicto con el mundo queda
reflejado en la obra que vamos a estudiar, “Es estudiante de Salamanca” :
“ y aquellos
placeres, que el triste ha perdido,
no huyeron del
mundo, que en el mundo están,
y él vive en
el mundo do siempre ha vivido,
y aquellos
placeres para él no son ya!!!”
(v. 860, pág
95)
Por otro lado,
Ángel de Saavedra tendrá importantes cargos que le permitirán desarrollar su
carrera literaria. Su destierro se produce una vez restaurada la monarquía
absolutista de Fernando VII, por lo que tuvo que salir de España para escapar a
la última pena. Su estancia en Londres desde 1824 hasta 1825 le permite conocer
el inicio del Romanticismo entre los españoles de la emigración, como en el
caso de José de Espronceda. Los poemas de Saavedra escritos en Londres como “El
desterrado”, “El sueño del proscrito” o “Florinda” muestran ya la nueva
sensibilidad romántica. En su regreso a España tras la muerte de Fernando VII
en 1833 es cuando el autor escribe este drama que vamos a estudiar “Don Álvaro
o la fuerza del sino” como síntesis de todas las reglas de este nuevo
movimiento literario.
Podríamos
distinguir el trabajo de Ángel de Saavedra como una especie de obras envueltas
en lo exquisito, lo estético y sobretodo lo aristocrático, que se contrapondría
al pensamiento revolucionario y progresista de Espronceda.
La relación
que guarda el Romanticismo con las obras la vemos reflejada claramente en los
personajes. Unos personajes que pertenecen a distintas clases sociales, por lo
que vemos claramente una sociedad estructurada según la economía, que será el
motor principal y a través de él el hombre ocuparán un puesto u otro. Los
personajes se ven representados como héroes y heroínas característicos de ambos
géneros románticos, tanto la poesía en el caso de “El estudiante de Salamanca”
como en el teatro en el caso de “Don Álvaro o la fuerza del sino”. Las mujeres,
representadas como heroínas, preferirán la muerte que la ausencia de su
enamorado. Los protagonistas estarán cargados de valores como la pasión y la
nobleza. Expresarán sus sentimientos abiertamente:
“Que es la
razón un tormento,
y vale más
delirar
sin juicio,
que el sentimiento
cuerdamente
analizar,
fijo en él el
pensamiento.” (“El estudiante de Salamanca” v.300 pág 95).
“¡Infeliz de
mí!...¡Dios mío!
¿por qué un
amoroso padre,
que por mí
tanto desvelo
tiene, y
cariño tan grande,
se ha de
oponer tenazmente
(¡ay, el alma
se me parte!...)
a que yo
dichosa sea
y pueda feliz
llamarme?...
¿cómo quien
tanto me quiere
puede tan
cruel mostrarse?
Más dulce mi
suerte fuera
si aún me
viviera mi madre.” (“Don Álvaro o la fuerza del sino” v.90-100 pág 56-57).
El tema del
amor está presente en ambas obras, un amor trágico que desencadenará en la
muerte. En el caso de la obra de José de Espronceda, Don Félix enamora a doña
Elvira, le quita su honra, se cansa de ella y le abandona. Doña Elvira le
escribe una carta y finalmente muere de pena y dolor. Por otro lado, la obra de
Ángel de Saavedra es considerada como una fatalidad en toda regla, se producen
más muertes como la del padre de doña Leonor y su hermano, en manos de don
Álvaro. Doña Leonor se refugia en la ermita para expiar sus pecados.
Debemos
señalar un pequeño detalle que será otra característica fundamental de la
época, y es que en la obra de “Don Álvaro o la fuerza del sino”, el origen de
don Álvaro es desconocido, y es por ello que el marqués se opone a esta
relación. En la época los padres decidían con quién debían unirse en matrimonio
sus hijas puesto que estos se hacían por conveniencia familiar. No se tenían en
cuenta los sentimientos y ello desencadenaba al desamor y la frustración.
No hay comentarios:
Publicar un comentario